Siempre tenemos que hacerlo. Es casi una obligación. Forma parte del día a día.
Es algo casi contínuo.
Desde pequeños tenemos que elegir. A veces lo hacemos inconscientemente y sin pensar.
Pero elegimos.
Otras veces nos obligan a ello. Pero elegimos.
Odio la preguntita que nos hacen cuando somos niños..." ¿A quién quieres más a papá o a mamá?". Absurda pregunta.
Otra más absurda: " ¿Qué te llevarías a una isla desierta?". Pues, joder...tal vez me llevaría un fuera borda para escapar de allí!!.
Al fin y al cabo...elegir.
Despertamos por la mañana y empezamos a elegir. Que ropa ponernos, que desayunar, ir en bus o andando, que almorzar, donde ir y que hacer en nuestros ratos libres, que decir y que hacer ante tal o cual persona o situación...
Incluso en nuestras obligaciones podemos elegir si hacerlas de buen gusto o hacerlas de mala leche.
Todo está en nosotros.
Todo está en tí.
Puedes elegir. Es lo bueno y lo malo de la vida. Puedes elegir tu actitud ante las cosas. Puedes elegir hacerlo bien o hacerlo mal, o simplemente no hacerlo. Pero todo esto nos lo planteamos por lo que viene tras la elección...las consecuencias.
Estas son las que nos preocupan. Estas son las que nos hacen dudar ante lo que elegimos.
La elección la tenemos que decidir nosotros...las consecuencias son caprichosas, se nos van de las manos, no dependen ya de nosotros. Podemos imaginar que puede ocurrir, más o menos, tras nuestra elección, pero no siempre acertamos. Y de ahí vienen las dudas ante lo que hacer.
La elección está en nosotros...las consecuencias no, pero tenemos que asumirlas y enfrentarlas tal y como vengan.
El libre albedrío. Quien nos lo dió...no lo sé. Porqué es así...tampoco lo sé. Lo único que sé es que el asunto funciona así. Funcionamos así.
En nuestro pequeño universo, en el que sí podemos elegir, podemos hacer tantas cosas!!!
Puedes elegir ser actor en vez de público. Puedes elegir correr en vez de andar. Puedes elegir hablar en vez de callar. Amar en vez de odiar. Mostrarte en vez de esconderte. Cuidar en vez de abandonar. Luchar en vez de mirar. Caminar en vez de dormir...
Puedes hacer tantas y tantas cosas en tu pequeño universo...
Y tu pequeño universo está conectado a muchos pequeños universos más. Y a todos ellos puedes contagiarlos de aquello que tú elijas. Y cambiarlos.
Porque uno no es nada, pero puede serlo todo.
Mientras que puedas elegir...hazlo. Porque hay muchos que no pueden hacerlo. Que dependen de ti o que simplemente no tienen ese privilegio.
Elige vivir, disfrutar, reir, compartir, ayudar, amar, hacerlo fácil para ti y para los demás; elige sonreir y que los demás vean tu sonrisa, elige que tus manos acaricien, que tus labios besen y que tus brazos abracen...Y si no, elige lo contrario, lo que tú quieras, pero no vas a tener más remedio que elegir.
Sea como fuere, eres libre, si no totalmente, una parte importante de tí. Tu mente siempre es libre y en ella reside todo lo que puedes ser o al menos intentarlo.
Piensa, decide y elige...mientras puedas...es tu privilegio.
Tienes toda la razón. Eligo dejar una huella en tu blog.
ResponderEliminarGracias Raúl. Huella tras huella hacen un camino.
ResponderEliminarUn saludo.