martes, 3 de agosto de 2010

El azulejo

Ya han transcurrido dos meses y medio desde que nos mudamos y aún me quedan un montón de cosas por colocar y ordenar...normal?, no lo sé, pero es lo que hay. Cada mañana me levanto pensando en todo lo que me queda por hacer y cada noche me acuesto pensando en todo lo que no he hecho.
Hay un pequeño azulejo estilo sevillano que coloqué provisionalmente,(como todo lo que coloco), en la terraza. Lo compramos un fin de semana que pasamos en Sevilla hace años luz. Ha estado durmiendo el sueño de los justos en un cajón muchísimo tiempo, pero ahora, cual Fénix, ha resurgido de sus cenizas y es hora de que le de su merecido sitio.
Este pequeño azulejo, tiene impreso en él un poema que enamoró a mi compañero de viaje, por lo que no dudó en agenciarselo en su momento. Tras leer el poema, no entendió como había podido vivir tanto tiempo desconociendo tan "hermosa" oda.
La quiero compartir hoy con quien quiera leerla, advirtiendo antes de hacerlo de su escatología, la cual no me impidió, ni me impide (tengo que confesarlo) esbozar una sonrisa cada vez que la leo.
De autor y fecha desconocida...ahí va eso!:
El Peo es un peo
con cuerpo de aire y corazón de viento
El Peo es como el alma en pena
que a veces sopla, que a veces truena
Es como el agua, que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.
El Peo es como la nube que va volando
y por donde pasa va fumigando.
El Peo es vida, el peo es muerte
y tiene algo que nos divierte.
El Peo es aire, el peo es ruido
y a veces sale por un descuido.
También los peos son educados
pues se lo tiran los licenciados.
Si un día un peo toca tu puerta
no se la cierres, déjala abierta;
deja que sople, deja que gire
a ver si hay alguien que lo respire.

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